Barcelona

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Ya estoy en el avión a Roma. Se acabó Barcelona. Según el piloto del avión será un vuelo tranquilo y 20ºC nos espera la capital de Italia.

Si tuviese que hablar de la semana que pasé en Barcelona, es fácil. Debo ser sincera y decir que no me gustó mucho Barcelona. Yo esperaba la ciudad de la que todos hablaban, pero en cambio me encontré con una ciudad de puerto, muy típica. Sí, no niego que la arquitectura es preciosa!! Digna de toda ciudad europea y sobre todo de un país colonizador. Palacios, fuentes de agua, edificios, construcciones, Gaudí… y todo lo que se quiera en ella, pero la modernidad no sé hasta qué punto. El metro al fin era más acorde y cercano a lo que conocemos en Santiago, pero la basura nos llegaba hasta el cuello. Somos unos privilegiados en Santiago de Chile el tener el metro que tenemos. Con razón es envidiado por muchos de los extranjeros que nos visitan. En el metro de Barcelona lleno de basura, colillas de cigarros… muchas colillas de cigarros y papeles de todo tipo. El sistema que poseen para el medio de transporte de la ciudad (bus, metro y trenes) es una tarjera de cartón, del tamaño de la tarjeta Bip! pero de cartón… que una vez inservible se debe botar… allá van más arbolitos. Y lo contradictorio de todo es que están en una campaña de reciclaje. En las calles hay unos contenedores gigantes para  que la gente deposite allí su basura, separadas unas de otras, pero en el metro y calles todo sucio.

Algo digno de contar y recordar es la Sagrada Familia, un monasterio, el cual se comenzó a construir el año 1882 por Gaudí, pero que a la fecha (2010) aún no lo terminan. Tiene 8 de las 18 torres que tendrá finalmente la construcción. Actualmente, cuesta  €12 ingresar (unos $8.500). No entré porque guardo dinero para entrar al Coliseo Romano, además, no es tan atractivo para mi.

 

 

Muy linda la playa y sus alrededores. Fue emocionante estar metiendo los pies para refrescarme después de una larga caminata, en el mar Mediterráneo. Ese mar que sólo en mapas había visto tantas veces. El embarcadero con los veleros y algunos yates, dan la panorámica turística a la zona. Todo muy diferente a Londres, ciudad de la que venía. Acá mucho calor, palmeras por doquier, playa, bañistas, mucha bicicleta… mucha bicicleta, skate y patines. Si viajan a Barcelona, tengan cuidad con los ciclistas!!! Son unos bólidos!. Debo confesar que es genial el sistema de bicicletas que tiene la ciudad y que el tener el mar al lado es impagable, pero el ruido que existe en las micros al subirte es infernal: los ciudadanos de Barcelona carecen del concepto: “silencio”. Cada micro parece gallinero!!!. Todos reclamando, peleándose unos con otros. Una persona hacía una queja a viva voz y eso bastaba para que todos  se pusieran en contra o a favor.

Ahora, volando a Roma. Quedan unos 30 minutos para el aterrizaje y la emoción me embarga. Desde siempre he querido estar en esta ciudad, tocar el Coliseo y pedir un deseo en la Fontada Di Trevi. Esta vez traigo deseos de muchas personas, así que no se me puede olvidar ninguno, por si las moscas, los tengo anotados.

En Roma un buen plato de pastas sería lo ideal para mí, así que a buscar un buen restaurant.